lunes, 6 de diciembre de 2021

Aplicación Lichess

 Te presentamos la aplicación y página web lichess.org. Muy parecida a la que ya pusimos de chess.org.

Te puedes registrar gratis y puedes jugar y aprender. Además permite organizar torneos entre amig@s.




Alfonso X el Sabio y el ajedrez

 

Alfonso X el Sabio y el ajedrez

 


El ajedrez llega a Europa de la mano de los musulmanes a través de al-Ándalus y las cruzadas. El juego se hace muy popular, sobre todo en el Imperio y en España. Con el avance de la Reconquista el ajedrez no cae en el olvido, sino que es practicado por los nobles y clérigos cristianos.

 

Durante la Edad Media se escriben al menos cuatro obras sobre el ajedrez, por parte de los judíos. El más destacable es el «Poema de ajedrez» atribuido al célebre rabino sefardita Abraham ibn Ezrah (1092-1167). El ajedrez se considera juego de nobles y se llega a prohibir su práctica al pueblo. Se recomienda comenzar su enseñanza a los seis años.

 

Hasta finales del siglo XII las casillas del tablero eran de un solo color, normalmente blancas, con los trazos de separación marcados, pero ya en el siglo XIII la alternancia de casillas negra y blancas está totalmente generalizada.

 

La Iglesia llega a prohibir el ajedrez, porque se solía apostar dinero. En 1212 el concilio de París condena el juego. Medida impulsada por los obispos Guy y Eudes de Sully. Esta sentencia es confirmada en Polonia por el rey Casimiro II y en Francia por san Luis (1226-1270). Lo que no quita para que el Museo del Louvre conserve un juego perteneciente a san Luis. Sin embargo, estas prohibiciones caen en saco roto.

 

La extraordinaria obra de traducción, recopilación y legislación de Alfonso X el Sabio que hizo durante su reinado (1252-1284) incluyó la composición de un libro de ajedrez: «Juegos de ajedrez, dados y tablas con sus explicaciones ordenadas por el rey Alfonso el Sabio» y es el libro más antiguo sobre el ajedrez que nos ha llegado, compuesto en 1283. Consta de 98 folios de pergamino con 150 espléndidas miniaturas. Está dividido en siete partes, la primera de las cuales es la que está dedicada al ajedrez: «libro de ajedrez». En ella se describe las reglas y se incluyen 103 problemas, de los cuales 89 aparecen en otros tratados de origen árabe. Se conserva en la biblioteca de El Escorial.

 

Fue en España, y en tiempos de Alfonso X el Sabio cuando el ajedrez tomó ese aspecto medieval que tiene hoy, con el rey y la reina, los caballeros, las torres y los obispos, que en español siguen siendo alfiles. La forma de jugar antes de 1475 era más parecida a como jugaban los persas en el siglo V que al ajedrez actual.

 

La partida más antigua de la que se tiene constancia, según la «Enciclopedia Oxford de partidas de ajedrez» data de 1490, aunque no sigue las reglas del ajedrez moderno.

martes, 23 de noviembre de 2021

La verdadera historia que hay detrás de “Gambito de Dama” de Netflix

 

El personaje de Beth Harmon comparte muchas similitudes con la campeona del ajedrez Vera Menchik, que dominó el ajedrez femenino entre 1929 y 1944 y que murió en Londres por una bomba alemana.



 

Anna Taylor-Joy interpreta a Beth Harmon en la serie de Netflix

 "Gambito de dama"


 

No vivió en los años sesenta ni estuvo en un orfanato de Kentucky ni tampoco presumió a lo largo de su vida del vestuario de moda que dominaba su época, pero Vera Menchik comparte muchas similitudes y cualidades con Beth Harmon, la protagonista de «Gambito de dama», la serie de Netflix que se ha convertido en el fenómeno de la temporada y que está considerada la mejor del año. Al revés que la protagonista, Vera Menchik no nació en Estados Unidos ni tampoco perdió dramáticamente a su madre cuando era pequeña, pero, al igual que ella, irrumpió en un mundo dominado por los hombres, venció los obstáculos que encontró y se convirtió en el campeona femenina más importante de su época y en la primera mujer en participar en torneos masculinos y batir a grandes maestros, como informa chess.com.


 

Entre 1929 y 1944 fue la mujer más relevante de este deporte, con una enorme superioridad sobre cualquiera de sus oponentes femeninas, aunque su vida no resultó sencilla. Hija de una madre británica y un padre checo, nació el 6 de febrero de 1906 en Moscú. Sus padres trabajaban en Rusia. Él, como administrador de fincas de propiedades de familias aristocráticas y ella, como profesora. Pero su infancia acomodada se vio truncada con la irrupción de la Revolución Rusa, que introdujo en su ordinaria existencia la pobreza, las carestías y la supresión de la privacidad. Su familia se vio obligada a compartir su hogar y las escuelas se cerraron. Se conservan fragmentos autógrafos donde Vera recuerda esa época y alude a las dificultades que tuvo que encarar durante esa temporada, como la falta de luz eléctrica para estudiar.

Sus padres decidieron dejar la Unión Soviética y regresar a sus respectivas naciones. La separación de sus padres fue determinante para Vera Menchik. Ella, como sucede en «Gambito de Dama», quedó al cuidado de su madre y se instaló a su lado en Inglaterra, en una pequeña localidad llamada St. Leonards-on-Sea, que se convirtió en un lugar proverbial para ella. Este pueblo albergaba numerosos torneos de ajedrez, lo que más adelante ayudaría a su rápida ascensión.

La motivación detrás de un juego

La primera vez que Vera Menchik se sentó a un tablero de ajedrez tenía nueve años. La persona que la introdujo en los movimientos de las fichas fue su padre, pero la manera en que desarrolló su talento se debe únicamente a ella. Como la propia Vera Menchik relató, este juego es ideal no solo para los niños introvertidos, sino también para las personas que no dominan aún un idioma y están condenados a permanecer en silencio durante horas. Por este sendero tan peculiar, ella se convirtió en una ajedrecista sorprendente y casi inesperada durante sus primeros años en Inglaterra. No tardó en inscribirse en un club de ajedrez y en recibir lecciones de reputados profesores y entrenadores. Antes de que nadie adivinara la luz de su ingenio, batía a sus rivales sin dificultades.

En «Gambito de dama», Beth Harmon es una ajedrecista con multitud de adicciones, como se la describe precisamente en la novela de Walter Travis de 1983 en que está basada la serie. Pero también se aporta un detalle: posee un juego rápido y agresivo que resulta desconcertante para los competidores. Vera Menchik no poseía estas cualidades. Por lo visto su juego era más monótono y seguro, pero le reportó un montón de gratificaciones, como explica The Washington Post. Dos años después de iniciarse en Inglaterra, ya daba auténticas palizas en los tableros y estaba señalada como una de las estrellas ascendentes del ajedrez. En 1927 ganó el primer campeonato mundial femenino y en 1929, su nombre ya corría entre los aficionados cuando inesperadamente empató con uno de los grandes, el maestro polaco Akiba Rubenstein, en un torneo internacional. Fue una gran sensación. Tenía 23 años.

 



 

La jugadora Vera Menchik

FOTO: WIKIPEDIA

 

Su mito aumentó cuando comenzó a participar en torneos masculinos y medirse con las figuras del momento. Aunque, al revés que sucede con la Beth Harmon que interpreta la actriz Anna Taylor Joy, ella nunca logró imponerse en una competición a los jugadores indiscutidos. En ese momento jugaban hombres como Capablanca, Alekhine, Maroczy o Lasker, entre otros. Pero de manera individual, Vera Menchik obtuvo triunfos admirables y solo perdía en los tableros más fuertes, los dominados por estas personalidades. Lo que demuestra su auge, su reputación y su dominio son las fotografías que todavía se conservan donde se la puede ver (eso sí, en un lado) codeándose con las leyendas de su periodo.

Vera Menchik, como recuerda Insider, y al revés de lo que puede apreciarse en «Gambito de dama», no entregó su vida al ajedrez. Era una persona que disfrutaba con otras emociones y no permitió que las fichas blancas y negras ocuparan su atención perpetuamente. Le gustaba viajar, conocer ciudades, disfrutaba de la compañía y los amigos y hasta una vez, según se dice, pudo perder algún torneo debido a que llegó con resaca, una anécdota que coincide precisamente con uno de los capítulos de «Gambito de dama».

Vera Menchik contraería matrimonio con un tal Henry Stevenson, como relata también «Insider», un hombre achacoso, con problemas de salud que moriría justo un año antes que ella. A él le dedicó enormes cuidados, aunque jamás se retiró de los tableros. De hecho, durante la Segunda Guerra Mundial, continuó participando en torneos. Estaba en uno de ellos cuando una bomba V-1 alemana destrozó su casa de Londres, la mató y destruyó todos sus trofeos. Un triste final para una mujer que rompió las reglas de un juego dominado por los hombres y que se convirtió en una referencia para su sexo, aunque haya tenido que ser una serie de Netflix la que haya rescatado su nombre del olvido.

Javier Ors, La Razón

10/12/2020